Un corazón en calma.

Hoy se cumplen dos semanas desde que me hicieron saber que mi función en Zinc Shower está felizmente concluida; desde que sé además que la shala de yoga que me abrió su corazón quedará cerrada en unos días. Hace no más de quince días me explicaron que el hogar familiar en el que crecí en Tarragona se ha vendido, y que debo dejar atrás el piso que alquilo en Madrid. En cuestión de unos días, la vida me ha cerrado tantas puertas que ha dejado abiertas las ventanas a un cielo infinito.

Ante la rotundidad con la que nos habla la vida acepto la invitación de un querido amigo para bailar, bailar y bailar, como si no hubiera un mañana. La derrota por los sueños abortados y el creciente deseo de volver al lugar donde la infancia nos hizo felices, me habla de aceptar que somos nómadas en el Camino. Que nada tenemos y nada nos pertenece.

Bailando con las manos vacías y el corazón rebosante se hace profundo el trabajo sobre uno mismo. ¿Qué es la propia mutabilidad sino una ocasión de despertar al Ser esencial?

Sorprendida por el tranquilo movimiento de las emociones en el interior del cuerpo se apodera de mí una certeza: “únicamente desde un corazón en calma puede nacer una idea”.

Todo lo que la vida nos quita en permanencia nos lo regala en discernimiento. En estos quince días conozco a una persona cuya generosidad me conmueve: Donna Farhi. Para quién la existencia se ha vuelto una experiencia revelada y reveladora. Donna apoya la mano en su vientre cuando se ríe, y cuando respira. La mano reposa en el Hara.

“La realidad en toda su complejidad se manifiesta para la persona que posee el Hara.”

De los trozos de esta historia recibo la luz de esta nueva lectura “HARA. Centro vital del hombre” de Karlfried Graf Dürckheim. Tal vez atrapada en la trama no hubiera podido escuchar el sentimiento de consciencia que prevalece a toda historia.

El descubrimiento del Hara nos mantiene libres para recordar lo que somos. Hara no significa otra cosa que la encarnación de la presencia consciente del centro de vida en la persona. Ante el antagonismo vida-muerte, espíritu-materia, la persona puede vivir unilateralmente o encontrar la calma en el Camino que los una. Precisamente porque la persona es unidad.

Siento el silencio del futuro, el eco del pasado que resuena en la hondonada de mi alma, y ante el sentimiento de un final se despierta el presente con la fuerza de una intuición. Mi ignorancia es el punto de partida.

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  One thought on “Un corazón en calma.

  1. Anónimo
    6 junio, 2016 en 11:08 pm

    Afrontando todo con esa calma siempre presente en ti, querida María. Observa ese cielo infinito que se abre ante ti, que siempre ha estado abierto delante de ti. Y vuela.

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  2. Juli
    6 junio, 2016 en 11:11 pm

    María querida. En un preciso instante me llega adentro tu reflexión. gracias gracias por compartir (:)

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